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martes, junio 17, 2008

Reseña: Camila


Camila, es una película que nos muestra la vida en la Argentina del siglo XIX, una Argentina donde prevalece el miedo y el orden impuesto por el dictador Juan Manuel de Rosas. María Luisa Benberg, la directora de la película, nos presenta una historia real de amor impío entre dos disidentes al gobierno Rosista, Camila O'Gorman, una muchacha de la alta sociedad Argentina, y Ladislao, un sacerdote en la época del gobierno de Rosas, época en la cual la iglesia y el gobierno trabajaban unidos para beneficio de ambos.

La trama de la historia comienza cuando Camila conoce al Padre Ladislao y se enamora completamente de él. Conviene decir que Camila tenía una visión muy contraria a la de sus amigas, hermanas, y la sociedad en general en cuestión del matrimonio. Para ella su hombre ideal era un “sueño”, un hombre diferente, con sentimientos, no contaminado con las ideas autoritarias de Juan Manuel de Rosas. Y el padre Ladislao, un hombre diferente, que no compartía las ideas de Rosas --pues podemos ver en su primera aparición en la película que no lleva puesta la divisa punzó, señal de apoyo a Rosas-- era precisamente ese sueño hecho realidad. Mientras tanto, para las amigas de Camila, y para el gobierno, el matrimonio era para combatir el caos; los sentimientos pasaban a segundo plano, solo les importaba el físico y la posición social.

El amor entre Camila y Ladislao era un amor verdadero pero como era de esperarse, las leyes de la época no aceptaban este amor, pues además de un sacrilegio contra la iglesia, para el gobierno de Rosas, era un delito que se tenía que castigar para que otros no lo cometieran. Como consecuencia, y al igual que el toro del “Matadero” de Esteban Echeverría, Camila y Ladislao valientes deciden huir en busca de paz y de una nueva vida lejos de las personas que no aceptan su amor. Sin embargo, también al igual que Matasiete logra domar y desjarretar al toro, Juan Manuel de Rosas y la iglesia capturan y fusilan a Camila, quien estaba embarazada, y a Ladislao.

La película nos provee una visión clara de cómo era la vida de los Argentinos con Rosas como su gobernante. Podemos percibir como las personas que no compartían las mismas opiniones que las de Rosas eran castigadas, y por miedo, nadie te atrevía a cuestionar las acciones del gobierno. Como nos dice Echeverría en su cuento “el Matadero” lo único que de Rosas quería era “reducir al hombre a una maquina cuyo móvil principal no (era) su voluntad sino la de la Iglesia y el gobierno” (Huellas, p. 233).

La iglesia no podía disentir ante los hechos del gobierno Rosista, mas bien muchas veces cooperaba con este, o era indiferente ante la consumación de “pecados” que ningún buen católico debería de cometer, entre estos ejecuciones, e injusticias. Al igual que la película, Esteban Echeverría autor de “El Matadero” critica duramente a la iglesia por la hipocresía con la que viven los que se decían ser buenos católicos, entre ellos al muy católico Restaurador, Juan Manuel de Rosas. Pues si bien un buen católico se debería de abstener de comer carne durante la cuaresma, y los ministros de la iglesia no permitían relajar las costumbres católicas, Echeverria nos relata con una fina ironía que el Restaurador contaba con “permiso especial de su Ilustrísima para no abstenerse de carne, porque siendo tan buen observador de las leyes, tan buen católico y tan acérrimo protector de la religión, no hubiera dado mal ejemplo…” (Huellas pg. 234). Echeverría al usar la ironía nos quiere decir todo lo contrario, pues de Rosas ni era un buen observador de leyes, ni tan buen católico, y mucho menos daba buenos ejemplos a la sociedad y para muestra tenemos la ejecución del Camila y Ladislao cuyo único pecado fue enamorarse.

La película y el cuento “El Matadero” nos muestran la importancia del orden en la época de Rosas, y las atrocidades que se cometían para mantenerlo. Rosas no permitía ningún “toro” disidente que causara caos en su Matadero y se opusiera a su gobierno. Rosas mantenía el orden por medio de la implantación del miedo en la gente, como cuando los secuaces de Rosas que están en el matadero quieren meterle miedo al joven unitario que pasa con gallardía por el matadero, y con ejecuciones públicas como la del librero Mariano, cuya cabeza fue puesta en la entrada de una iglesia. Aquí a filosofía de Rosas de “veinte gotas de sangre derramadas a tiempo evitan derramar veinte mil” se puso en práctica para mostrarle a la gente que en todas partes estaba presente Rosas y por lo tanto debía ser obedecido.

viernes, junio 13, 2008

Reseña sobre la película: “Sor Juana y las trampas de la fe”


Yo, la peor de todas, es una película basada en la obra “Sor Juana o las trampas de la fe”, de Octavio Paz. La película nos muestra la vida en la época de la conquista, cuando México todavía era una colonia Española. Esta tiene lugar en el siglo XVII, cuando la Nueva España era gobernada por la corona Española en conjunción con la iglesia católica. Durante esta época la sociedad era controlada por la iglesia, que a su vez estaba formada por hombres fanáticos de la religión, egocéntricos, que creían que la religión era lo más importante y se debía acatar al pie de la letra, y que las mujeres eran menos y no podían hacer lo mismo que ellos. Ellas solo podían estar en la casa, y las que no se casaban en el convento.

Yo, la peor de todas nos narra la vida de una mujer sobresaliente, Sor Juana Inés de la Cruz. Sor Juana es proyectada como una mujer intelectual que sigue sus ideales, que rechaza superficial, lo efímero, y que prefiere “poner (bellezas y) riquezas en su entendimiento / y no (su) entendimiento en las (bellezas y) riquezas”. Esto se refleja con el hecho que Sor Juana que rechazo el matrimonio, la carne, y lo mundano, para llevar una vida intelectual, que de otra forma no habría podido conseguir. En un mundo totalmente masculino, el convento se convirtió en su único refugio, es su espacio donde podía cultivar su intelecto, su poesía y su amor por las ciencias.

Al igual que en la película, Sor Juana, con su estilo barroco, con retruécanos, metáforas, y antítesis nos dice en sus poemas lo que ella quiere. En su soneto “En perseguirme, mundo. Que interesas?” Ella claramente nos dice lo que quiere: poner riquezas en su entendimiento y no su entendimiento en las riquezas, a ella no la importaba tener riquezas materiales como las demás personas de su época, ella lo único que quería era cultivar su intelecto.

Sor Juana en el convento tenía la facilidad de estudiar, de escribir, y de vivir la vida intelectual que ella quería. En los muros del convento contaba con la protección de la Virreina María Luisa y su esposo el virrey, por lo cual la autoridad eclesiástica toleraba que Sor Juana escribiera y estudiara. La película sugiere una amistad muy intima entre Sor Juana y la virreina, en un dialogo entre las dos, la virreina le comenta a Sor Juana, “Eres más poeta que monja, mas monja que mujer.” Esta amistad inspiro a Sor Juana varios bellos poemas de amor, que la virreina disfrutaba leer.

Sin embargo, la visión monolítica de la iglesia católica, representada por el arzobispo Aguiar y Seijas, la máxima autoridad de la iglesia católica y encargado de que se llevaran a cabo las órdenes de la Inquisición en la Nueva España, logro vencer a Sor Juana, y al terminar la protección de la corona, la despojo de sus “hijos”, su telescopio, su reloj solar, y sus queridos libros, lo que significo su muerte intelectual y espiritual. El arzobispo no podía aceptar la idea que Sor Juana, una mujer, fuera más inteligente que él, le tenía envidia. Como el virrey de la Nueva España le dijo a de la Cruz, “donde tú pisas crece la envidia” y esa envidia y el hecho que Sor Juana era mujer, fueron motivos suficientes para despojar a Sor Juana de sus hijos.

En la película predominan dos temas, el machismo de la época y la corrupción en las personas que tenían el poder. Al igual que aquellos que buscaban “labrarse fortuna en los palacios”, como dice Juan del Valle Caviedes, los miembros de la iglesia eran embusteros, lisonjeros, soplones, y muy parleros. Y para muestra tenemos al obispo de Puebla o la supuesta Sor Filotea de la Cruz, que para hacer encolerizar al Arzobispo le pide y convence a Sor Juana escribir un ensayo sobre Antonio de Vieira, el teólogo Portugués preferido del Arzobispo. El lisonjero y embustero obispo le promete a Sor Juana que este ensayo no iba a ser publicado, que solo algunos lo leerían. A pesar de las promesas y demás, el obispo publico el ensayo, y no solo eso, como prologo publico una carta en la cual “conmina a (Sor Juana) a usar su inteligencia y su saber en el estudio de las letras divinas en vez de las seculares”. Como era de esperarse el arzobispo se enfureció al leer el ensayo en el cual se rechazan las interpretaciones del teólogo portugués, y más porque quien lo había objetado era una mujer. Pues en ese tiempo la teología no era cosa de mujeres.

Sor Juana escribió la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz en la cual se defiende de las acusaciones que le hacen. Y también defiende a las mujeres y dice que son igual o mucho mejor que los hombres al señalar: “Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito.”

Al final, ya cuando muchos de sus seres queridos habían muerto, y sus pertenecías más queridas le habían sido arrebatadas, Sor Juana hace una autocritica en la cual se ve acabada física y espiritualmente en esta declara ser la peor de todas, sin embargo, en lo efímero que es la vida, con el paso del tiempo se convirtió en la mejor de todas, nos dejo lo que ella mas apreciaba, su intelecto, sus poesías, sus ideas innovadoras y estas si son para siempre.